“Cuando la gente se empieza a involucrar con el desarrollo de los alimentos, algo adentro despierta”
Sofía Plaza lidera Huerta La Ventolera, una iniciativa en Río Pescado que combina agricultura regenerativa, innovación aplicada y trabajo comunitario para acercar a las personas al origen de los alimentos y recuperar la relación con la tierra.
Lo que comenzó como un pequeño vivero impulsado desde una experiencia familiar terminó transformándose en un proyecto que reúne producción de alimentos, investigación agrícola, educación comunitaria y regeneración de suelos. Desde Río Pescado, Sofía Plaza desarrolla Huerta La Ventolera, una iniciativa que busca demostrar que la agricultura puede ser también una forma de reconstruir vínculos entre las personas, la naturaleza y el territorio.
Agrónoma de profesión, Sofía Plaza recuerda que la idea surgió varios años antes de que el proyecto adquiriera su forma actual. Influenciada por las enseñanzas de su abuela y por una relación temprana con las plantas, comenzó produciendo plantines y desarrollando una huerta familiar. Durante la pandemia, el creciente interés de vecinos y familias por cultivar sus propios alimentos le mostró que existía una necesidad que iba más allá de la jardinería o la producción doméstica.
“Empecé a darme cuenta que podía ser una alternativa de negocio”, recuerda.
Con el tiempo dejó su trabajo en la agricultura convencional para dedicarse completamente a Huerta La Ventolera, apostando por un modelo productivo compatible con la crianza de sus hijos y con una visión distinta de la relación entre agricultura y salud.

Recuperar la vida del suelo
Aunque el proyecto incorpora elementos tecnológicos y de investigación aplicada, Sofía Plaza insiste en que el centro de la iniciativa está en el suelo.
“La regeneración tiene que ver con devolverle la vida original que tenía el suelo”, explica.
Desde esa mirada, la agricultura regenerativa busca fortalecer los procesos biológicos que permiten a las plantas desarrollarse de manera natural, reduciendo la dependencia de insumos externos y favoreciendo la actividad de microorganismos, hongos y bacterias que participan en la nutrición vegetal.
Para Sofía Plaza, el suelo debe entenderse como un organismo vivo.
“Nosotros alimentamos a las plantas a través de la microbiología del suelo”, señala.
La meta no es solamente producir alimentos, sino recuperar biodiversidad, fortalecer ecosistemas y avanzar hacia sistemas agrícolas más resilientes. Se trata, explica, de observar las señales que entrega la propia naturaleza: la presencia de insectos polinizadores, aves, microorganismos y una mayor diversidad biológica son indicadores de que el sistema avanza hacia una condición más saludable.
“Lograr ese equilibrio toma años, pero uno empieza a ver que el sistema está más sano”, afirma.

Innovación desde el sur
Actualmente Huerta La Ventolera desarrolla un proyecto apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), que incorpora el uso de nanoburbujas en sistemas de riego.
La iniciativa se realiza junto a la Universidad de Chile, la empresa local KRAN, la Municipalidad de Puerto Varas y otros actores vinculados al compostaje y la producción agrícola.
El objetivo es evaluar cómo la incorporación de oxígeno mediante nanoburbujas puede influir en la microbiología del suelo, el desarrollo radicular de los cultivos y los rendimientos productivos.
Según Sofía Plaza, se trata de un campo todavía poco explorado.
“Somos los primeros en Chile que estamos validando distintos tipos de nanoburbujas en cultivos hortícolas en suelo”, explica.
Más allá de los resultados específicos, el propósito es que la experiencia pueda ser replicada por otros productores y contribuya al desarrollo de nuevas herramientas para la agricultura regenerativa.
Una huerta abierta a la comunidad
Sin embargo, la dimensión que más espacio ocupó durante la conversación fue la humana.
Desde sus inicios, Huerta La Ventolera ha funcionado como un lugar de encuentro. A través de mingas, jornadas de trabajo colectivo, visitas abiertas y programas de voluntariado, vecinos y visitantes participan directamente en la construcción y mantención del proyecto.
Durante los últimos años, la huerta ha recibido voluntarios provenientes de distintos países, quienes permanecen temporadas trabajando y aprendiendo junto al equipo.
Para Sofía Plaza, el aprendizaje ocurre principalmente a través de la experiencia.
“La única forma que la gente logre cuidar lo que tiene es entendiéndolo”, sostiene.
Esa convicción ha transformado la huerta en una especie de aula abierta donde las conversaciones sobre semillas, suelo, alimentación y biodiversidad forman parte de la actividad cotidiana.
“La gente llega por curiosidad y termina entendiendo cuánto trabajo hay detrás de una lechuga, una semilla o una cosecha”, comenta.

Más que producir alimentos
A lo largo de la entrevista, Sofía Plaza volvió una y otra vez sobre una misma idea: la necesidad de reconstruir la relación entre las personas y aquello que consumen diariamente.
A su juicio, gran parte de la población se encuentra cada vez más alejada de los procesos que permiten producir alimentos. Por eso considera fundamental abrir espacios donde niños, familias y adultos puedan observar directamente cómo funcionan los sistemas agrícolas.
“Hay que ir a la huerta, hay que poner las manos en la tierra, hay que conocer lo que está pasando”, afirma.
La próxima temporada contempla nuevas actividades comunitarias, talleres, programas de voluntariado y sistemas de distribución de canastas familiares con producción local.
Pero más allá de los proyectos específicos, Sofía Plaza resume el sentido de Huerta La Ventolera en una reflexión que surgió a partir de la experiencia compartida con voluntarios llegados desde distintos lugares del mundo.
“Cuando la gente se empieza a involucrar con el desarrollo de los alimentos, algo adentro despierta”.
Esa idea, dice, explica gran parte de lo que ocurre en la huerta: comprender los procesos, observarlos y participar de ellos genera una relación distinta con la tierra, con la alimentación y con el entorno.
Y es precisamente esa relación la que Huerta La Ventolera busca cultivar.
